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Terra
La Coctelera

Día Tercero.

Artistas, poetas, pensadores:
Legópolis es el muro que se construye, cada uno es un ladrillo que se prepara a ocupar ese espacio vacío a través del cual todavía puede penetrar algún estro de libertad.
Un aliento hermoso, un resollo alentador, todavía la exhalamos. Libertad!!!
Artistas, poetas, pensadores:
no os engañéis, todavía queda un tenue rayo de esperanza, el ladrillo aún puede edificar templos en honor a la libertad!!!

Día segundo.

Primer Manifiesto del Ladrillo.

Por la felicidad común, Legópolis renuncia a la tiranía de la Familia, a la servidumbre del tutelaje y al viraje de la hipocresía; que cada cual actúe según su criterio, siendo sólo uno válido, el del Ladrillo, el de la firmeza utópica.

Sobre la propiedad.
A menudo hemos escuchado los discursos encendidos de ideólogos e historiadores, y en ese popurrí lo único que ha importado siempre ha sido aquel "devenir positivo", según el cual cada civilización ha avanzado en pos de unas metas netamente materiales. El objetivo último es materialista y, como tal, la respuesta de los pueblos se ha materializado en una escritura agresiva, defensora a ultranza de la posesión.
La vertebración de la sociedad es ésta, la propiedad ha de ser respetada y defendida. Legópolis sigue con ello la tradición legitimista. Cada hombre, un ladrillo.
El hombre en su estado de naturaleza, desconfiado, ha temido el recelo y la envidia de sus vecinos; eliminemos de esta manera cualquier resquicio de inseguridad, cualquier indicio de revolución: que cada uno tenga lo mismo que el otro; que se acabe de una vez por todas con la desigualdad!.
Ahora bien, si la seguridad depende de un "ente colectivo", si el global ha de renunciar a ciertas libertades propias del bienestar primigenio, que así quede para garantizar la propiedad, y con ella la paz.

Sobre la guerra.
Qué es un pueblo armado?. Qué es una sociedad beligerante sino un sumum de inquietudes y de intereses que cree viable el ataque a otros colectivos inferiores?.
Partamos del estado de excepción. El enfrentamiento entre iguales, siempre es alentado por el afán de perpetuación. Éste es el "devenir positivo", demasiado humano.

Día primero.

No hay lugar a la Esperanza. El Sistema del Ladrillo obedece a la sencilla ley de la no disociación. La sociedad es un concepto compacto, indisoluble y cerrado. Nada hay fuera de ella, dentro sólo hay lo imprescindible. Pueden existir otros ladrillos, otras formas aceptadas, pero sólo uno rige en Legópolis. Sólo uno ostenta el poder.